| Primer acto: Una cuerda acostada en un sillón Segundo acto: Una cuerda acostada en un sofá Tercer acto: Una cuerda acostada en una cama ¿Cómo se llama la obra? La cuerda floja. | |
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| Primer acto: Una cuerda acostada en un sillón Segundo acto: Una cuerda acostada en un sofá Tercer acto: Una cuerda acostada en una cama ¿Cómo se llama la obra? La cuerda floja. | |
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| Vendedor ambulante | |
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| Un ladrón a la media noche se mete en una casa a robar. Entra por una ventana, y cuando está adentro en la oscuridad oye una voz que dice: ¡Jesús te está mirando! Entonces, el ladrón se asusta y se detiene. Luego como ve que no ocurre nada continúa. Y de nuevo la voz le dice: ¡Jesús te está mirando! El ladrón asustado prende la luz y ve que la voz venía de un loro que estaba en una jaula, y el ladrón le dice: ¡Ahhh que susto me diste! ¿Cómo te llamas lorito? Y el loro le responde: Me llamo Pedro. Pedro es un nombre extraño para un loro. Y el loro le contesta: Más extraño es el nombre Jesús para un Doberman. | |
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| Preparándose para salir | |
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| En una reunión en casa de unos amigos, una dama le pregunta a otro invitado: ¿Qué edad me calcula usted? Y él responde: Si me fijo en su cutis, 18 años. Su cabello me dice que tiene 17. Los ojos corresponden a una muchacha de 20... La dama, encantada, comenta: ¡Oh! ¡Que amable es usted! Pero él continúa diciendo: ¡Un momento, aún me falta sumar! | |
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| En un juicio dice el fiscal: Miren al acusado, su mirada torva, su frente estrecha, sus ojos hundidos, su apariencia siniestra. Y el acusado interrumpe: Pero bueno, ¿Me van a juzgar por asesino o por feo? | |
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| La maestra les dice a los alumnos: Niños, siéntense en silencio. Y Silencio murió aplastado. | |
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| No tiene sentido | |
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| La Historia de un Feo. Voy a contarles mi historia, no es una historia de amor ni tiene un final feliz, pero es la única que tengo por haber nacido así, feo, muy feo. Cuando nací, el doctor fue a la sala de espera y le dijo a mi padre, "hicimos lo que pudimos, pero salió". Mi mamá no sabía si quedarse conmigo o con la placenta. Como era prematuro me metieron en una incubadora, con vidrios polarizados. Mi madre nunca me dio el pecho porque decía que sólo me quería como amigo. Así que en vez de darme el pecho, me daba la espalda. Es por eso que debo haber quedado petiso, tan petiso que en lugar de ser enano, soy profundo. De chico iba por los cuarteles para que me gritaran: ¡Alto! ¡Alto! Yo siempre fui muy peludo. A mi madre siempre le preguntaban: Señora, a su hijo, ¿Lo parió o lo tejió? Mi padre llevaba en su cartera la foto del niño que ya venía en la cartera cuando la compró. Una vez me perdí, le pregunté al policía si creía que íbamos a encontrar a mis padres y me contesto: No lo sé, hay un montón de lugares donde se pudieron haber escondido. Y para colmo era muy flaco, tan flaco que un día metí los dedos en el enchufe y la electricidad erró la patada. Era realmente flaco, para hacer sombra tenía que pasar dos veces por el mismo lugar. Pero mi problema no era ser tan flaco sino ser FEO. Mis padres tenían que atarme un trozo de carne al cuello para que el perro jugara conmigo. Sí amigos, yo soy FEO, tan FEO que una vez me atropelló un auto y quedé mejor. Cuando me secuestraron, los secuestradores mandaron un dedo mío a mis padres para pedir recompensa. Mi padre les contestó que quería más pruebas. Yo creo que no pagaron el rescate porque en casa éramos muy pobres, pero eso sí, a pesar de nuestra situación económica, somos muy honrados. Mi padre era tan honrado que un día encontró trabajo, y lo devolvió. Por eso tuve que trabajar desde chico. Trabajé en una tienda de animales y la gente no paraba de preguntarme cuánto costaba yo. Un día llamó una chica a mi casa diciéndome, "Ven a mi casa que no hay nadie", cuando llegué no había nadie. El psiquiatra me dijo un día que yo estaba loco. Yo le dije que quería escuchar una segunda opinión. De acuerdo, además de loco es usted muy feo, me dijo. Una vez cuando me iba a suicidar tirándome desde la azotea de un edificio de 50 pisos, mandaron a un cura a darme unas palabras de aliento. Sus palabras fueron: ¡En sus marcas, listos! El último deseo de mi padre antes de morir era que me sentara en sus piernas. Lo habían condenado a la silla eléctrica. | |
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| Se encuentra un borracho llorando frente a un letrero, y pasa un amigo y le pregunta: ¿Por qué llora? El borracho indica el letrero y dice: Ya no hay verguenza en este país, ahí dice "Se vende madre sin sentimiento." El amigo le dice: ¡No sea bruto!, ahí lo que dice es "Se vende madera, zinc, cemento." | |
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| Jaimito estaba en el salón de clase con sus compañeros, como la profesora no llegaba, todos los alumnos comenzaron a hacer alboroto. Cuando llegó la profesora vio el desorden que había y comenzó a interrogar a los niños. - Juanita, ¿Qué haz hecho tú?. - Yo dibujé en la pizarra. - Pedrito, y tú, ¿Qué hiciste?. - Yo tiré mi pupitre contra el suelo. - Jaimito, y tú, ¿Qué hiciste?. - Yo tiré serpentina por la ventana. - Caramba, aprendan de Jaimito que no es un malcriado como ustedes. Pero al pasar unos minutos, tocan la puerta de la clase y entra una niña toda golpeada, la profesora le pregunta: - ¿Quién eres?. - Yo me llamo Serpentina. | |
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